Somos seres espirituales viviendo una experiencia física.

Mi trabajo es el diario de un periodo de mi vida que arranca con la desilusión. Es el viaje que emprendo tras acabar una relación de pareja que había considerado la base de mi realización personal. En 2006 dejo a mi pareja, dejo mi casa y me dedico a viajar escapando de mi realidad y buscando nuevas experiencias que le den sentido a mi vida. A partir de este momento, mi cuerpo desarrollará un eczema que me ha acompañando hasta el día de hoy. Tras unos meses viviendo entre Lisboa, Valencia y Berlín vuelvo a Barcelona y en 2008, alrededor de una estancia de unos 40 días en Madrid, encuentro un título que resume mi trabajo fotográfico de este periodo: VIDA, MUERTE Y ESPECTÁCULO.

En 2012, vivo una insólita experiencia física de conexión con la naturaleza y con lo que hay más allá de ella, que después averigüo que tiene un nombre: el despertar de la kundalini. Hay un antes y un después. Decido cambiar mi residencia habitual de Barcelona a Sant Pere de Ribes, un pueblo a unos 40 kilómetros. Comienza un periodo rico en sincronías y un cambio gradual de perspectiva con respecto a todo lo conocido que dota a mi vida de un cierto sentido. Cuando me abro a la sincronía el tiempo se detiene.

En ese contexto surge RIBES FANTASY (2013-17), al principio una serie de imágenes fotográficas del entorno que me sirven de enlace entre lo que llamamos “realidad” y otro plano más allá de las apariencias. Según voy descubriendo el pueblo lo concibo como el escenario de una función para la cual aún no hay guión, un decorado de posibilidades donde mi personaje puede cobrar sentido a través del registro de mi mirada.

El motivo detrás de la toma de unas imágenes que parecen estáticas, es la inquietud. Las fotos surgen de un lugar de desasosiego, de falta de arraigo o de incomprensión ante lo aparente y, a la vez, plantean vías de desarrollo en el entorno: el acto fotográfico supone una liberación y múltiples preguntas. Ribes se convierte en un teatro donde se desenvuelve mi siempre cambiante yo, que no deja de ser un interrogante.

Junto a las imágenes de este periodo y, de forma ininterrumpida hasta la fecha, escribo un diario personal. En un principio lo concibo como una herramienta terapéutica, registrando una serie de acontecimientos de mi pasado que puedan darme respuesta a preguntas acerca de mi presente. Pero con el tiempo se convierte en un relato creativo y abierto, en una interpretación de mi recorrido como ser humano en el plano físico, como el registro de una vida que desde lo cotidiano se abre a lo maravilloso.

En 2014, me mudo a una urbanización en una montaña a 6 kilómetros del pueblo. Me agencio una vieja y pequeña moto de segunda mano que un día, subiendo a casa, me deja tirado. Así que empiezo a moverme en coche. Después de varios accidentes, decido comprarme una bicicleta. Tras unas semanas me deja de suponer un esfuerzo subir la cuesta cada día para llegar a casa y comienzo a sentirme integrado con la bici. Un día, o mejor dicho, una noche, la noche de San Juan, decido dormir fuera de casa, en una cueva cercana. A partir de ahí comienza un periodo marcado por una serie de viajes, algunos de varios meses de duración. En el viaje registro cuidadosamente mis experiencias y así, cada vez más, construyo mi vida en el relato de la misma.

AA